viernes, 19 de agosto de 2011

Internet.

Ese momento en que necesitas notar la presencia de alguien especial. De sentir su respiración en tu cuello o el roce de sus labios contra los tuyos. Necesitas esas miradas llenas de ternura y pasión que intercambias fugazmente y luego apartas la mirada, porque tienes miedo de no sentirte correspondido.


Te hacen falta las caricias suaves y el ardor de tu piel en las zonas que roza con sus dedos. Esa risa extraña que a la vez te vuelve loco y te corta la respiración volviéndose vital para ti. Esas manías que la hacen única y especial. La forma en la que te mira y piensa en ti, sabiendo que nadie mas te ve de ese modo.






Necesitas sentirlo para terminar de creértelo. Intentas convencerte a ti mismo de que no te conviene y luchas contra lo que empiezas a sentir, pero al final te das cuenta de que no hay nada que hacer y te rindes, comienzas a guiarte por tu corazón aunque sabes que a la larga puede que te duela.


Y necesitando todo eso sabes que al mismo tiempo lo tienes. Tal vez no en el plano físico, tal vez no en tu habitación, contigo. Pero existe. Sólo que a través de un conjunto de cables y códigos matemáticos llamado internet.


Aunque sinceramente...Confío en poder algún día no muy lejano, olvidar el cibermundo y volver contigo al mundo real.


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